lunes, 30 de enero de 2017

LAS PAREJAS Y EL KARMA





Las parejas y el karma.

A través de nuestras relaciones vivimos los aprendizajes más profundos de nuestra existencia. Nuestra familia, nuestros amigos o nuestra pareja, representan nuestros mejores Maestros del alma y justo a este aprendizaje, es a lo que llamamos karma. 

Una pareja kármica nos representa la oportunidad de resolver conflictos o situaciones negativas en las que nos hemos involucrado desde vidas anteriores. No hay uniones que se establezcan en base al amor romántico o idealizado propiamente, las uniones llevan un propósito espiritual que desconocemos al momento de unirnos, pero que poco a poco se va revelando ante nosotros y si tenemos la suficiente apertura, podremos verlo claramente.

Nos unimos en base a la dependencia emocional, el miedo a la soledad, a través de nuestros vacíos interiores. Y a todo eso le llamamos amor.
Posteriormente comenzamos a caminar juntos, recreando las más dolorosas circunstancias, proyectando nuestra oscuridad en nuestro escenario de vida y le seguimos llamando amor, porque nos atan los hijos, los papeles firmados, la sociedad con sus presiones y nuestros más profundos miedos.

Cuando el aprendizaje termina, el karma se libera. Al trascender el karma, nos abrirnos a la oportunidad de vivir a través de nuestro Dharma, será entonces cuando podamos vivir el amor a través de las parejas dharmáticas.

Las parejas dharmáticas han trascendido el sufrimiento. Comparten su vida, su tiempo, pero ya no están unidas en base al miedo o a través de sus vacíos. La unión sigue en base al aprendizaje, pero ahora es a través de la armonía y el respeto mutuo.

Es una pareja de crecimiento y servicio. Esta pareja no esta libre de problemas o discusiones, sin embargo, comparten conceptos básicos que las unen.

Cuando dos personas han concluido un importante proceso evolutivo, han liberado karma y están en tiempo de dharma, surge la posibilidad de encontrarse con su alma gemela, para expandir su energía y trascender el amor de sentimiento, al amor REAL.



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