viernes, 4 de agosto de 2017

ANORGASMIA FEMENINA (4)



La anorgasmia es una disfunción que afecta principalmente a las mujeres y se trata de la ausencia de orgasmo, ya sea de manera individual y/o durante una relación sexual.

Para alcanzar el orgasmo se ha de pasar el umbral de excitación, es decir, la cantidad mínima de estimulación necesaria para provocar esta respuesta. Sin embargo, esto varía de mujer a mujer y puede variar también de relación sexual a relación sexual, puesto que no son siempre iguales ni nuestro estado de ánimo tampoco. Puede que te estés preguntando, ¿qué el estado de ánimo influye en el sexo? Sí, influye y mucho y, precisamente en el caso de las mujeres, lo hace en mayor medida que en los hombres.



La influencia de las emociones determina enormemente nuestra capacidad para dejarnos llevar y abandonarnos al placer y las sensaciones que una relación sexual nos ofrece, por tanto, cuando esas emociones son negativas: tristeza, preocupación, ansiedad, frustración, ira… la mente no se conectará con el momento presente y la excitación que percibas será de lo más escasa, por lo que el orgasmo quedará muy lejos de poder alcanzarse.

Teniendo en cuenta que estudios recientes concluyen que solo el 8% de las mujeres alcanza el orgasmo con el coito, sin estimulación clitórica, ya va siendo el momento de que le demos mayor importancia a otros asuntos más allá de la penetración, ¿no os parece?

Pero empecemos en primer lugar conociendo los diferentes tipos de anorgasmia que existen:

Anorgasmia primaria. Se refiere a aquellos casos en los que la mujer nunca ha experimentado un orgasmo.

Anorgasmia secundaria. En este tipo sí se ha alcanzado el orgasmo durante un tiempo anterior pero actualmente no consigue llegar al clímax.

–Anorgasmia situacional. Sólo consigue el orgasmo en determinadas situaciones o posturas, así como con determinados/as compañeros/as sexuales.

–Anorgasmia general. No lo consigue en ninguna situación ni con ningún compañero/a sexual.

Las causas que nos pueden llevar a un tipo u otro de anorgasmia pueden ser variadas: no conocer nuestro propio cuerpo, no dedicar el tiempo suficiente al juego previo, tener un concepto negativo del sexo o de ciertas prácticas sexuales, baja autoestima, falta de aceptación de nuestra imagen corporal, atravesar dificultades en la relación de pareja, estar tomando determinados medicamentos… Estas y otras muchas pueden ser las causantes de que el orgasmo no llegue, generando por supuesto consecuencias. Su ausencia, especialmente mantenida en el tiempo, provoca dolor en la pelvis, picazón o irritación en la zona vulvar, mayor cantidad de flujo y, en cuanto al aspecto emocional, frustración, desesperación, desánimo, rabia y/o tristeza entre otras, lo que puede llevar a otro tipo de disfunciones como la disminución del deseo sexual e incluso conflictos con la pareja por la tensión sexual que se va acumulando y que no se consigue liberar.

¿Qué podemos hacer entones para alcanzarlo?

En primer lugar es importante trabajar la educación sexual y averiguar qué creencias y pensamientos tiene la mujer sobre el sexo y las relaciones sexuales. En ocasiones, despejando los mitos que se puedan tener y trabajando sobre este concepto, se ayuda a tener una visión mucho más realista, sana y acertada sobre la sexualidad, contribuyendo a ganar confianza al respecto y sentirse más segura durante las relaciones sexuales. También es importante indagar sobre si hay algún tema de pareja o de otro ámbito (laboral, familiar, etc.) que pueda estar preocupándola para trabajar sobre éste y ayudarla a eliminar o llevar mejor esa carga emocional que le provoca.

En segundo lugar es importante trabajar sobre nuestro cuerpo y nuestro propio mapa erógeno. Muchas veces no somos conscientes de todo el potencial de nuestro cuerpo y de todas las zonas que son capaces de generarnos excitación, por lo que es importante descubrirlas a la par que sentirnos bien y aceptar nuestra imagen corporal.

No hay que dejar de lado el tema de la relajación. Como hemos visto antes, la influencia de las emociones determina en gran medida que puedas disfrutar más o menos de la relación sexual, por lo que aprender a respirar correctamente y a realizar algún otro ejercicio de relajación, ayudará a liberar nuestra mente y a dejar de lado esas preocupaciones diarias.

Como adelantaba, es momento dar importancia a otros asuntos además de la penetración. No todo en el sexo se limita al coito, así que aprovechemos nuestro cuerpo y potenciemos otras zonas. El clítoris tiene como única función proporcionarnos placer, por lo que es un gran aliado para conseguir el orgasmo. Tocar nuestro cuerpo, nuestros genitales, explorarnos nosotras mismas y en pareja sin presiones nos ayudará a disminuir nuestra ansiedad, a averiguar qué otras formas de estimulación nos gustan y a ir conociendo mejor las sensaciones que nos aproximan al clímax hasta lograr alcanzarlo.

¿Dispuesta a descubrir nuevas sensaciones?

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