miércoles, 9 de agosto de 2017

DISPAREUNIA: CUANDO EL SEXO SÓLO ES DOLOR (7)



¿Dispareunia? Aunque pueda resultar un nombre complejo de entender, la Dispareunia es una disfunción sexual que bastantes personan padecen. Generalmente son las mujeres las principales afectadas, pero también la sufren algunos hombres. Se refiere al dolor en el coito, no provocado necesariamente por la penetración. Dicho dolor puede ocurrir no sólo durante el acto sexual, sino también después de éste. En el caso de ellas, no afecta únicamente a la vagina, sino que pueden verse afectadas otras zonas como: labios mayores, labios menores, clítoris, etc. Algunas mujeres la describen como una fuerte picazón, otras como un dolor agudo… Por lo que, no existe un patrón establecido para este tipo de disfunción, sino que, dependiendo de la persona, aparecerán diferencias en cuanto a zonas e intensidad del malestar.

La diferencia principal con el Vaginismo es que, mientras que en la Dispareunia la penetración es dolorosa pero puede producirse, en el Vaginismo, aunque haya algún caso en que la penetración sí se pueda producir, generalmente es prácticamente imposible.



Muchas veces la Dispareunia ocurre en la fase de excitación. Para que haya excitación debe haber un deseo sexual previo, pero hay personas que aún sintiendo deseo sexual no consiguen excitarse o el nivel de excitación que alcanzan no es suficiente como para que consigan la lubricación necesaria, es ahí cuando se produce el dolor. Debemos tener en cuenta que la falta de lubricación también puede venir provocada por un problema hormonal, por lo que si éste fuera el caso, bastaría con utilizar un buen lubricante que sustituya a la propia lubricación.

Sin embargo la solución a veces no resulta tan fácil. La Dispareunia puede deberse también a infecciones vaginales, infecciones de orina, enfermedades en la uretra, cicatrices en la zona… Por lo que es importante descartar si hay patología orgánica para poder abordar la disfunción de la mejor manera posible, ya que no siempre es debida a un problema físico. Una mala educación sexual, el desconocimiento de los genitales, la ansiedad sexual, el miedo al desempeño, miedo al dolor sentido en relaciones sexuales pasadas… Son muchas las causas psicológicas que pueden provocar esta disfunción. Estas causas, entre otras posibles, hacen que nos concentremos en los pensamientos que nos producen, estando más pendientes del malestar que nos invade que de la relación sexual en sí misma. Al no conseguir desviar la atención por la ansiedad asociada, pasamos por alto los estímulos sexuales y no conseguimos excitarnos. Sin excitación no hay lubricación y, al no lubricar, el pene (si se produce así la penetración) no puede introducirse y deslizarse adecuadamente para realizar los movimientos coitales, por lo que resulta doloroso tanto para la mujer, como para el hombre.

¿Qué podríamos hacer en estos casos?

En primer lugar, como he comentado anteriormente, hay que descartar cualquier patología orgánica. Una vez descartada, lo más importante es averiguar cuáles son los miedos asociados al acto sexual que hacen que sintamos malestar cuando realizamos el coito, de este modo podremos afrontarlos y superarlos de la mejor manera.

La relajación, por supuesto, es fundamental en estos casos. La dispareunia, la mayoría de veces, ocurre precisamente a consecuencia de la tensión, por tanto, si no estamos relajados no conseguimos que el músculo vaginal se destense y no podemos proceder a ningún tipo de estimulación vaginal. Podemos practicar la meditación, respiraciones profundas, yoga… cualquier técnica de relajación será apropiada para mantener o devolvernos la calma.

A continuación, una vez superadas estas primeras recomendaciones, podemos hacer aproximaciones sucesivas para ir cogiendo seguridad: primero los dedos, luego un juguete sexual pequeño, luego el pene… De esta manera, haciéndolo gradualmente, iremos relajándonos cada vez más y cogiendo mayor seguridad.

Buscar ayuda profesional será otro requisito indispensable. Las pautas a seguir por un sexólogo/a os ayudarán a trabajarlo mejor y a superar cualquier obstáculo que pueda interferir. Conocernos a nosotros mismos y saber qué nos está afectando, agilizará el tratamiento y nos permitirá disfrutar de las relaciones sexuales.

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