lunes, 7 de agosto de 2017

EYACULACIÓN PRECOZ, ¿CÓMO FRENARLA? (5)




Echar un polvo rapidito de vez en cuando puede estar muy bien, sin embargo, cuando esa rapidez se convierte en la norma y es ella la que te controla a ti y no tú a ella, entonces llegan los problemas.

Los hombres con eyaculación precoz alcanzan tan rápidamente el orgasmo que con frecuencia las relaciones sexuales resultan frustrantes tanto para ellos como para su pareja. Así como la erección en ellos y la lubricación en ellas es un proceso involuntario, la consecución del orgasmo puede ser voluntaria ya que, reconociendo cuando nos estamos acercando, podemos modificar la estimulación y que éste se demore. No obstante, esta es la principal característica de los eyaculadores precoces, es decir, que no tienen control sobre las sensaciones sexuales y la eyaculación se escapa a su voluntariedad, por tanto, al carecer de ese control, la eyaculación se logra muy rápidamente.



Antes de alcanzarse el orgasmo, se llega al punto de no retorno que, como su propio nombre indica, una vez llegados a él, no hay posibilidad de marcha atrás y se desencadena el orgasmo. Las personas que sí tienen control sobre las sensaciones, distinguen cuando están llegando a él y así variar la intensidad de la estimulación si desean prolongar el tiempo de la relación sexual. Sin embargo, los hombres con eyaculación precoz no son conscientes de cuando llegan a este punto, por lo que, una vez alcanzado cierto nivel de excitación, no pueden controlarla y terminan eyaculando, lo que en muchas ocasiones es prácticamente al empezar con la penetración y, en algunos casos, incluso antes.

La eyaculación precoz puede ser:

Primaria. Se refiere a aquellos casos en los que ha ocurrido siempre y no han llegado a tenerse relaciones sexuales satisfactorias.

Secundaria. Son los casos en que sí han tenido control eyaculatorio en las relaciones sexuales pero que, a partir de algún acontecimiento, pierden ese control. Puede deberse a períodos de estrés, ansiedad, algún impacto emocional…

Así pues, independientemente de si ésta es primaria o secundaria, ¿se puede solucionar? Sí, por supuesto que se puede.

En primer lugar y como en casi todas las disfunciones sexuales, es importante trabajar la relajación. Debido al tiempo que llevan funcionando de esta manera, muchos hombres se enfrentan a las relaciones sexuales con cierto nivel de ansiedad anticipando lo que va a pasar, lo que todavía hace mucho más difícil prestar atención a sus sensaciones. Por tanto, al trabajar la relajación podrán disminuir esos niveles de ansiedad y enfrentarse a la relación sexual de una manera más calmada, lo que facilitará que pueda concentrarse en lo que la relación sexual les ofrece.

Además, se trabajará el reconocimiento de las sensaciones para ser conscientes de cuando se aproximan al punto de no retorno. Para ello, lo haremos focalizando la atención a todo nuestro mapa corporal, dejando de lado los genitales y concentrándonos en lo que las caricias por el resto del cuerpo nos van despertando. Es un ejercicio que podemos hacer tanto de manera individual como en pareja ya que, además de recibir esta estimulación, también es importante que se la practiquemos al compañero/a y que aprendamos a discernir entre la excitación que me provocan las caricias que recibo y la que lo hacen las que doy.

A continuación, una vez practicado este ejercicio, lo haremos incluyendo también la zona genital, que es una zona donde las sensaciones son mucho más intensas y se requiere de mayor concentración. En este punto, alternaremos tanto las caricias corporales como las genitales y, cuando notemos que estamos llegando al punto de no retorno, cesaremos o disminuiremos la estimulación para que la excitación baje y no lleguemos a eyacular. A medida que de manera manual vayamos teniendo ya cierto control sobre las sensaciones, ampliaremos el repertorio y practicaremos otras formas de estimulación como lo es a través del coito. El proceso será el mismo, es decir, ser conscientes en todo momento de la excitación que nos provoca, en este caso, la penetración y, en el momento en que sintamos que alcanzamos el punto de no retorno, la disminuiremos para frenar el reflejo eyaculatorio.

Finalmente, es muy importante durante todo el proceso tener en cuenta las necesidades de la pareja y trabajar mucho la comunicación. Debido a que la mayoría de parejas con eyaculación precoz llevan años funcionando así, la frustración acumulada respecto a la parte sexual suele ser bastante alta, por lo que es importante ventilar y trabajar esas emociones para que no interfieran en el tratamiento y que la participación de ambos miembros de la pareja en éste sea apropiada. Para ello, se tendrán muy en cuenta las necesidades del compañero/a y se trabajarán opciones donde, además de participar en los ejercicios, reciba y disfrute del placer que las relaciones sexuales pueden proporcionarle durante todo el proceso.

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