viernes, 11 de agosto de 2017

¿FIJACIONES SEXUALES EXTRAÑAS? CONOCIENDO LAS PARAFILIAS (9)




¿Qué significa Parafilia?. Etimológicamente tiene su origen en la unión de dos palabras griegas: Para y Filia. Entendiendo “Para” como “al margen de” y “Filia” como “amor” o “atracción”, por lo que nos referiremos a Parafilia cuando queramos hablar de conductas eróticas en las que la atracción, la excitación y el placer se consiguen al margen de la relación sexual en sí misma. Dicho con otras palabras, parafilia viene a significar aquella conducta sexual que se escapa de lo que podríamos considerar normal. Pero, os estaréis preguntando, ¿qué es lo normal? ¿quién establece los parámetros?.

Durante mucho tiempo el sexo se ha entendido puramente con fines reproductivos, por tanto, toda aquella conducta o deseo que se escapaba de ese fin, estaba mal vista y catalogada de anormal, entre otros calificativos.



Dado que para la reproducción era necesaria la penetración, todo giraba en torno al coito heterosexual y, aquello que se alejaba de esta circunstancia, debía ser castigado por encontrarse fuera de la norma. Por tanto, siguiendo estos parámetros, la masturbación individual o mutua, la atracción o el amor hacia una persona del mismo sexo, el sexo oral, el sexo anal, el observar a nuestra pareja y excitarnos con ello… todo esto sería considerado como algo anormal y por tanto parafílico. Pero, ¿todos aquellos/as que se eroticen y practiquen algo más que el coito son parafílicos? No.

Para que una persona se considere parafílica debe presentar alguno de los siguientes criterios:

                  -Que no pueda alcanzar el placer si no es a través de una conducta concreta o determinado
                   objeto.

                  -Que pueda suponer un peligro para ella misma y/o para los demás.

                  -Que le produzca malestar emocional.

O sea, que la persona parafílica es aquella que se excita única y exclusivamente si realiza cierta conducta o si dispone de determinado objeto. Si no es así, no consigue la excitación y, por tanto, no puede llevar a cabo la relación sexual. Y esto, aunque le provoca un gran placer, le provoca también una enorme insatisfacción.

Son personas que sufren mucho malestar emocional pues ven muy limitado su repertorio sexual al sólo conseguir la excitación a través de una vía, lo cual, les genera muchos problemas también a la hora de encontrar pero, sobre todo mantener, una pareja.

La lista de parafilias es larguísima y podemos encontrar algunas más inofensivas como por ejemplo la Coprolalia, que es la excitación a través del uso de palabras obscenas, y otras de carácter delictivo como sería la Pedofilia, que son conductas sexuales con niños o niñas.

No obstante, las más conocidas son el Exhibicionismo, el Vouyerismo y el Fetichismo. La primera de ellas consiste en mostrar los genitales, de forma sorpresiva, a personas desconocidas. El/la vouyerista espía a personas desnudas y/o a personas teniendo relaciones sexuales y, el/la fetichista tiene presente determinado objeto durante la relación sexual pues sin éste no hay excitación. En este último caso, por ejemplo, es común para muchas parejas utilizar zapatos de tacón en sus relaciones sexuales porque les excita más llevarlos puestos. ¿Siempre que utilicemos los tacones en las relaciones seré un/una parafílica? La respuesta es, No. Lo sería sólo en el caso de que los tacones me fueran indispensables en todas las relaciones sexuales para conseguir la excitación y llevarlas a cabo.

No es que todo aquello que se salga de los “límites” se tenga que considerar parafílico, para nada. Lo normal dentro de la sexualidad lo marca la pareja, y cada pareja puede entender la normalidad de una manera u otra. Sin embargo, cuando se cumple alguno de los criterios anteriormente mencionados, entonces sí que tenemos que encender la señal de alerta.

¿Qué podemos hacer en esos casos?

En primer lugar hay que tener en cuenta que las personas que se reconocen como parafílicas sufren mucho malestar emocional como comentaba anteriormente, por lo que hay que empezar por este punto.

Trabajar la ansiedad que este trastorno les provoca, será el primer paso para calmar su mente. La relajación, la meditación, el mindfulness… serán de gran ayuda. A la par, se practicarán y mejorarán las habilidades interpersonales, ya que en este tipo de personas, aunque no necesariamente en todas, suelen estar más limitadas.

La autoestima será otro aspecto básico a tener en cuenta. Llevan mucho tiempo considerándose y viéndose como personas sexualmente enfermas, lo que les lleva a encerrarse mucho en ellos/as mismos/as y a limitar su círculo social, pues a veces el impulso de llevarla a cabo es tan grande que temen no poder controlarse. Lo que nos lleva al siguiente paso, el control de estímulos. Reducir la urgente necesidad parafílica requiere de autocontrol, por lo que es indispensable trabajarlo.

Mejorados todos estos aspectos, se ampliará la información y educación sexual para poder ir incrementando el repertorio sexual y el deseo, desviándolo de la conducta u objeto parafílico y enfocándolo a otro tipo de prácticas sexuales que no generen malestar y, sobre todo, que no supongan ningún riesgo propio ni hacia los demás.

La ayuda de un profesional de la psicología y la sexología será crucial ya que son conductas difíciles de contrarrestar por uno/a mismo/a, aunque no imposible.

Finalmente, es necesario antes de empezar cualquier tratamiento descartar la presencia de algún trastorno mental que pudiera explicar mejor este tipo de conducta, ya que, en estos casos, y según que trastorno, podría ser apropiado algún tratamiento psiquiátrico.

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