martes, 5 de septiembre de 2017

¿QUÉ ES EL EGO Y CÓMO IDENTIFICARLO? (1)


¿Que es el ego?

La pequeña palabra "ego" ha tenido varios significados. Para la psicología, la instancia psíquica a través de la cual el individuo se reconoce como yo y es consciente de su propia identidad. El ego, por lo tanto, es el punto de referencia de los fenómenos físicos y media entre la realidad del mundo exterior, los ideales del superyó y los instintos del ello.

Para el psicoanálisis freudiano el ello está compuesto por los deseos y los impulsos. El superyó (superego), en cambio, está formado por la moral y las reglas que un sujeto respeta en la sociedad. El yo (ego), por último, es el equilibrio que permite que el hombre pueda satisfacer sus necesidades dentro de los parámetros sociales.

La definición académica sitúa a la persona con "problema de ego" como jactanciosa, egoísta, desdeñosa, vanidosa y, por lo general, desagradable, o también, la persona dedicada al odio, la malicia y la destrucción. También se ha considerado al ego como algo que está dentro de nosotros, controlando nuestra vida cotidiana, presionándonos para que mostremos una "buena imagen". Atención: Se puede ser altruísta y bondadoso para mostrarse ante los demás... y eso también es ego. En terminos más sencillos el ego no es si no la idea que cada uno tiene de sí mismo. Es decir, que el ego no constituye mas que una idea, una ilusión, pero una ilusión que ejerce gran influencia.




Todo comienza desde que somos niños en el seno familiar en la figura de la madre y el padre que son los que crean nuestro mundo. Y cuanto más crecemos, más complejo se vuelve el ego, porque las opiniones de muchos más son reflejadas, alejándonos cada vez más de nuestro verdadero yo. Así nace lo que Edgar Tolle se refiere como el “yo falso” que es el que hemos construido con el tiempo en base al ego. Hasta aquí no habría ningún problema pues esta construcción es la que nos ha ayudado a desenvolvernos y relacionarnos con el mundo. Sin embargo, el ego basa nuestro bienestar y malestar en cuestiones ajenas a nosotros y por lo tanto en algo que no podemos controlar. Y es en este esquema donde se produce la base de todo el sufrimiento que nos rodea, pues nos creemos libres, cuando en el fondo nuestro bienestar depende de los demás. Es en este momento, donde le echamos la culpa al mundo de nuestro sufrimiento y vivimos constantemente creyéndonos víctimas de nuestra mala suerte o nuestro destino, cayendo así en un círculo vicioso del que nos sentimos atrapados y de difícil solución.


En esencia, el ego o idea de uno mismo,  supone una forma distorsionada de afirmar y vivir la existencia. A esta máscara social (el ego) le gusta la aprobación, quiere controlar situaciones y personas, y se apoya en el poder porque vive en el temor.


Es en base a todo lo comentado, que a través del ego buscamos desesperadamente en el exterior nuestra felicidad. Es por ello, que nos cuestionamos, que es lo que nos hace falta para poder ser felices, proyectándonos de ésta manera en un futuro que solo existe en nuestra imaginación con ese objeto, sensación, circunstancia etc que no tenemos en el ahora. Y así constantemente, impidiéndonos alcanzar finalmente nuestra felicidad plena.


Las estrategias del ego -Diferentes personalidades

El ego se caracteriza porque en su estructura esta formado por múltiples personalidades o personajes que de forma inconsciente nuestro ego escoge como buenamente a ido aprendiendo de su entorno y conforme a lo que le han enseñado para resolver un conflicto emocional, un comportamiento, un miedo, una sensación o un pensamiento. De ésta manera, dentro de nosotros en una situación concreta somos poseídos por un personaje que interpreta su papel. Ya sea nuestro “yo salvador”, “yo valiente”, “yo timido”...

Y aunque todos tenemos formas parecidas de sub-personalidade, la diferencia es que en la misma circunstancia no todos aplicamos o utilizamos la misma. Eso es lo que diferencia a una persona de otra ante un mismo evento. Nada más y nada menos que el sub-carácter del ego que toma control del mismo y reacciona de una u otra forma según sus cálculos de probabilidades, expectativas y confianza en su misión última. Todas esas vocecitas internas y diferentes que tomamos en nuestra cabeza son los denominados “arquetipos del ego”, según explica Jung en su trabajo en el desarrollo de los arquetipos de la humanidad.

Somos muchas personalidades a la vez y tenemos muchas máscaras.El hecho de saber reconocerlas cuando estan usurpando a nuestra verdadera personalidad es lo que nos permite desenmascararnos y poner a nuestro ego donde le corresponde, es decir, a uestro servicio. Nuestro ego es realmente una voz en nuestra cabeza que toma mil caras distintas, pero no nos representa. No confundirlo y aprender a reconocerlo es el descubrimiento de toda una fachada que se cae de repente y que te muestra las cosas desde otra perspectiva, más sana y amorosa.

Auto-alimentación del ego

Nuestro ego  necesita una fuente de energía para sobrevivir por sí mismo y realizar su función que es hacer que el ser humano “sobreviva”. El ego tiene que manejar las emociones y sentimientos hasta tal punto, que muchas veces prefiere protegernos de ellas y no lidiar con la carga energética que suponen. Además, también se alimenta de nuestros pensamientos generados en nuestra mente en según que situaciones. Por ejemplo en una situación de sentimiento de injusticia, tu ego se podría alimentar en la recreación en una posible venganza hacia esa persona que te hizo algún mal. Así el ego genera éste tipo de pensamientos para poder alimentarse, porque una de sus partes se ha sentido herida cuando te han hechado la bronca y debe sacar su lado vengativo. Sabe que no harás de verdad eso que le gustaría que hicieras, asi que te pone toda la situación en tu pantalla mental y la reproduce una y otra vez. Cada subpersonalidad se alimenta de ciertas emociones y puesto que la mente no distinga de algo real que ha sucedido o imaginado que ha sido visualizado, la emoción y la energía generada es la misma. Tu parte cobarde se alimenta imaginando como te defiendes y ganas una pelea, tu parte víctima se imagina humillando a personas con las cuales se sintió inferior etc...

Estas proyecciones mentales tienen tanto poder que alimentan más y más esas personalidades nuestras y, en vez de hacerlas desaparecer, consiguen que tengan cada vez más fuerza. Por eso, cuando te des cuenta tú mismo que estás imaginando situaciones de este tipo, representaciones teatrales en las cuales eres el protagonista tienes al ego generando energía para sí mismo. El ego no tiene porque jugar ninguno de éstos papeles ( “vengador”, “salvador”, “víctima”) el ego debe ejecutar nuestro rol social a partir de las instrucciones de nuestro yo interior, que siempre nos guiará con sabiduría si aprendemos a escucharle.

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